Chacarita llegará al duelo de mañana contra San Martín envuelto en un escenario incómodo, con urgencias futbolísticas, ruido institucional y la necesidad de encontrar una reacción inmediata. La goleada 3 a 0 sufrida ante Estudiantes de Caseros no solo profundizó su mal arranque, sino que además terminó de precipitar la salida de Matías Módolo, quien dejó el cargo después de una racha de cuatro derrotas consecutivas. Así, en La Ciudadela, el equipo será conducido de manera interina por Cristian Grabinski, que venía trabajando en la Reserva.
Más allá del golpe anímico, lo que más inquieta en el “Funebrero” es la imagen que viene dejando. No logró consolidar una identidad, se fue apagando con el correr de las fechas y hoy transmite fragilidad en casi todos los sectores.
Le cuesta construir juego, enlazar pases con continuidad y sostener ataques con sentido. Muchas veces cae en el pelotazo o en resoluciones apuradas, como si la ansiedad pesara más que el plan. Además, atrás también ofrece ventajas: retrocede mal, sufre cuando lo atacan por afuera y suele perder referencias dentro del área. La caída frente al “Pincha” de Caseros fue una síntesis bastante cruda de todo eso.
Si Grabinski no decide meter un volantazo de fondo, la base podría sostenerse a partir de la formación que jugó el último partido. De todos modos, no sería extraño que aparezcan algunos retoques, sobre todo con nombres como Juan Cuevas, Juan Barbieri, Favio Cabral o Milton Leyendeker, alternativas que ya movieron el banco en la jornada pasada.
Juan Cuevas vuelve a La Ciudadela
Entre los nombres más conocidos del plantel aparecen Enrique Bologna, por experiencia, Miguel Mellado en la mitad de la cancha y Cuevas como un apellido de peso, además de un viejo conocido de San Martín. Su paso por el “Santo” estuvo marcado por buenos números, protagonismo y una relación claramente de “amor-odio” con los hinchas, algo que incluso él mismo reconoció. Ese regreso a La Ciudadela le agrega un matiz especial a un partido que, para Chacarita, ya llega cargado de tensión.
San Martín se encontrará con un rival herido, desordenado y bajo presión, aunque no por eso menos peligroso. El cambio de técnico puede provocar una reacción anímica, pero desde lo futbolístico Chacarita todavía muestra muchas más dudas que certezas.